¿POR QUÉ NOS DA MIEDO LA ALTURA? ¿QUÉ OCURRE EN TU CABEZA CUANDO MONTAS EN UN CIRCUITO DE AVENTURA?

Desde abajo: «Eso me lo hago yo».
Desde arriba: «Espera… ¿por ahí tengo que pasar?»
Y no. El puente no ha crecido mientras subías. Los troncos tampoco se han separado misteriosamente. Y esa plataforma estaba exactamente a la misma altura hace cinco minutos.
Lo que ha cambiado es tu perspectiva. Literalmente.
Si alguna vez has subido a un circuito de aventura y has sentido que algo que parecía facilísimo desde el suelo ya no lo era tanto, tenemos una buena noticia: tu cerebro está haciendo su trabajo.
Tu cerebro también se ha subido al circuito
Para mantener el equilibrio, nuestro cuerpo utiliza información procedente de diferentes sistemas, entre ellos la visión, el sistema vestibular del oído interno y las señales que recibimos de músculos y articulaciones.
Cuando estamos en el suelo tenemos multitud de referencias visuales cercanas que ayudan a nuestro cerebro a interpretar dónde estamos y cómo se mueve nuestro cuerpo.
Cuando ganamos altura, esas referencias cambian.
La distancia respecto al suelo y a otros puntos fijos puede hacer que la información visual resulte menos útil para controlar nuestra posición. Nuestro cuerpo puede responder entonces con mayor cautela: movimientos más lentos, pasos más pequeños, cierta rigidez o esa maravillosa necesidad repentina de agarrarnos a algo.
Así que aquello de... «Desde abajo parecía más fácil»
...tiene bastante más ciencia de la que parece. No todo miedo a la altura es vértigo
Aquí tenemos uno de esos términos que utilizamos continuamente aunque no siempre signifique exactamente lo que pensamos.
Sentirse incómod@ en una situación de altura no significa necesariamente tener acrofobia.
La investigación diferencia entre la respuesta fisiológica que puede producirse al estar a cierta altura, la llamada intolerancia visual a la altura —que puede provocar inseguridad o temor a perder el equilibrio— y la acrofobia, que es una fobia específica y se encuentra en el extremo más intenso de ese espectro.
De hecho, la intolerancia visual a la altura es bastante frecuente. Algunos estudios sitúan su prevalencia a lo largo de la vida en torno al 28 % de la población adulta.
Es decir:
Si alguna vez has mirado hacia abajo y has pensado... «Uy.»
...no estás precisamente sol@. ¿Y por qué arriba empezamos a movernos como robots?
También tiene explicación. Los estudios sobre personas sensibles a la altura han observado que, al encontrarse en lugares elevados, tienden a reducir los movimientos de ojos y cabeza, caminar más despacio y dar pasos más cortos. También puede aumentar la rigidez muscular. PubMed
Traducido al idioma Adventrix:
DESDE ABAJO
😎 «Voy yo primero.»
ARRIBA
🫥 pasito...
pasito... otro pasito... «¿Esto se mueve?»
Sí. Tu cerebro acaba de activar el modo “vamos a prestar bastante atención a esto”.
Y, pensándolo bien, tampoco es mala idea.
Entonces, ¿por qué hay personas que disfrutan tanto de la altura?
Porque no todas las personas percibimos ni reaccionamos igual ante una misma situación.
Hay quien llega a una plataforma elevada y necesita unos segundos para observar.
Hay quien quiere pasar inmediatamente.
Hay quien avanza despacio.
Y hay quien pregunta desde abajo:
«¿PUEDO SUBIR OTRA VEZ?»
Las respuestas a la altura forman un continuo: desde personas que la disfrutan hasta quienes sienten incomodidad, intolerancia visual o, en casos más intensos, una verdadera fobia.
Y aquí hay algo que para nosotros es importante: no se trata de demostrar quién es más valiente.
Cada persona tiene su ritmo.
El pequeño momento del «no sé si puedo»
En un circuito de aventura hay una escena que se repite muchísimo.
Llegas a un obstáculo.
Lo miras.
Dudas.
Calculas.
Vuelves a mirar.
Y decides qué hacer.
A veces continúas inmediatamente. Otras necesitas unos segundos. Y otras, sencillamente, ese obstáculo hoy no es para ti.
Todo está bien.
Porque la aventura no consiste en obligar a nadie a demostrar nada.
Consiste también en probar, conocerse, tomar decisiones y disfrutar de la experiencia con el acompañamiento y las indicaciones del equipo.
5 curiosidades sobre el miedo a la altura que quizá no conocías
1. Es mucho más habitual de lo que parece.La intolerancia visual a la altura, en diferentes grados, se ha descrito en aproximadamente un 28 % de la población adulta a lo largo de la vida.
2. Mirar desde una torre es uno de los desencadenantes más habituales.También pueden provocarlo situaciones como caminar por puentes, subir escaleras o practicar senderismo en lugares elevados.
3. El cuerpo puede cambiar automáticamente la forma de caminar.Pasos más cortos, menor velocidad y mayor rigidez son algunas de las respuestas observadas ante la altura.
4. La visión tiene mucho que decir.Nuestro equilibrio no depende únicamente del oído interno. La información visual también desempeña un papel importante en el control de la postura y el equilibrio.
5. Tener respeto a la altura no significa tener una fobia.La acrofobia es una condición específica y más intensa; existe todo un espectro de respuestas antes de llegar a ella.
En Adventrix tenemos una teoría menos científica
Después de ver pasar a muchísimas personas por nuestros circuitos, hay una secuencia que conocemos bastante bien:
1. «Eso parece fácil.»
2. Subir.
3. «Vale...»
4. Empezar.
5. Concentración absoluta.
6. Llegar al otro lado.
7. Sonrisa.
8. «¿Cuál hacemos ahora?»
Y probablemente esa sea una de las cosas que más nos gustan de la multiaventura.
No quien llega primero.
No quien lo hace más rápido.
Ni quién parece tener menos miedo.
Sino ver cómo cada persona encuentra su propia manera de vivir el reto.
Porque resulta que, mientras tú estás pensando cómo cruzar el siguiente obstáculo, tu cerebro también está viviendo su pequeña aventura.
Y ahora ya sabes por qué. 😉
¿Te apetece comprobarlo desde arriba?
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